En el año 2003, un hombre joven iniciaba su extraña campaña presidencial ante un público no tan joven (mas bien anciano) en un teatro de la Avenida de Mayo, a 12.000 km de distancia del país que pretendía gobernar.
Extraño era también que por aquel entonces este hombre podía pasearse tranquilamente por las calles de una Buenos Aires todavía agitada. Supongo que nadie pensaba (ni él mismo) lo que iba a suceder un año más tarde.
La cuestión es que este año comienzan las campañas nuevamente, y este candidato esta vez no puede venir al Coño Sur. Sin embargo, esa no es razón para estar ausente (a las cábalas no hay que romperlas):
Al menos a Touriño, hace unos meses, esa misma esquina céntrica de Av. 9 de Julio y Av. de Mayo le dio resultado.
Cuando tenga un tiempito me pego una vuelta por el local del PP, que también está cerca de casa, para ver si están tramando algo. Aunque usualmente esos son menos llamativos.



