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One McPaty, please!
Aunque cuando esté sobrio lo pueda disimular, soy argentino. Más que argentino, soy porteño. Y los porteños somos unos llorones de enciclopedia. Y es por eso que odio a los llorones: porque me hacen competencia.
Por eso mismo, en pos de reclamar el podio, voy a comenzar esta entrada llorando, como corresponde. De hecho, toda la entrada va a ser una gran queja. Como aquellas quejas eternas de las tías-segundas-abuelas, que se quejan de sus dolores porque saben que van a morir. Y antes de morir, lo mejor es joder a la mayor cantidad de gente posible (y la gente las escucha, porque se van a morir).
En fin, que mi queja comienza por los turbulentos años 2002/2003 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para el lector distraído (o el foráneo) le comento que por aquellos tiempos cosas tan comunes como comer o caminar sin arrastrarse era visto como algo de mal gusto. Casi tanto como preguntarle a un manco con qué mano se masturba. Para colmo, y como si quisiera encarnar a un guapo tanguero, yo me dedicaba (al igual que ahora) a tratar de vender mis servicios dentro de este mundillo del Software Libre. Así que sí, pasaba algo de hambre.
Por suerte, la ciudad estaba preparada para ello. En un tiempo tenía un jefe que en medio de una crisis dijo: "la mejor estrategia en tiempos de crisis, es no tener estrategia". Y si bien a ese jefe le terminé haciendo un juicio por otros motivos (de desgraciado que soy), aún hoy recuerdo esas palabras. Y es verdad.
La Ciudad se llenó de negocios que pedían a gritos la monedas de los Nuevos Pobres. Y yo, agradecido, estaba dispuesto a dárselas. Uno de estos negocios es el popularmente denominado Paty Bajón.
Nota obligada para los ibéricos que lean esto, los criollos pueden seguir: Paty es una marca local de hamburguesas. Es tan popular que cuando uno se refiere a una hamburguesa, usualmente se refiere a "un paty", del mismo modo que un ibérico se refiere a un "colacao" para hacer mención a una leche chocolatada. Y "bajón" se refiere al típico estado en que se encuentra uno cuando vuelve de juerga, en el momento en que uno se da cuenta que no folló como tenía pensado follar, que el 10mo cubata estuvo de más, etc. Si uno, en medio de ese "bajón", de vuelta a casa, se encuentra con uno negocio que vende "patys", se encuentra comiendo en un "paty-bajón". Simple.
El Paty Bajón, en esos tiempos, era sensacional. No sólo vendían cada Paty completo (lechuga+tomate+salsas) a $1 (un peso), sino que además tenían el exclusivo sistema "Paty ya, ya salió".
El sistema "Paty ya, ya salió" es la octava maravilla del mundo. Es un sistema que garantiza que el Paty va a estar listo en el mostrador en no más de 20 segundos. Para esto, el empleado del Paty Bajón utiliza la uña de su dedo pulgar, de un largo considerable, a fin de poder clavarlo en el pan del Paty y llevarlo a gran velocidad por los aires, haciendo que Isaac Newton quede como un pajero traga libros que no tiene noción de lo que es la fuerza G.
Y así es como yo, día tras día, durante aquellos revueltos días de los revueltos 2002/2003, me comía 5 o 6 patys-bajón diarios en el Paty Bajón de la avenida 9 de Julio y Rivadavia. Desayunaba ahí, almorzaba ahí y cenaba ahí. Ese lugar era mi casa. El lugar en cuestión es este:

Esos días, a pesar de la escasez, eran felices. Tenía mi peso, tenía mi Paty. Y trabajaba de lo que me gustaba. No podía pedir más. Hasta que un día, rondando el año 2003, voy al Paty Bajón y me encuentro con el principio del fin: el Paty-Bajón, el otrora conocido como "paty-peso", costaba $ 1,25.
Todavía recuerdo aquel instante. Yo, indignado, gritándole al empleado "Acaso te dolarizaron el pan, hijo de puta?!". Y el empleado, con una cara de póker de ases envidiable, ya sea porque era la enésima vez que lo escuchaba, porque no le importaba o bien porque era un inmigrante que no hablaba mi idioma. La cuestión es que aboné fielmente el $ 1,25 y tragué, furioso.
Los años pasaron. De $ 1,25 pasó a $ 1,50. La ciudad se llenó de extranjeros en busca de prostitutas en oferta y patys económicos. La inflación se disparó. Y la inflación es como esos embarazos incómodos que nos toca a los hombres: no por negarlos desaparecen. De hecho, crecen día a día.
Y así fue. Cada vez que volvía de la Extremadura a Buenos Aires de visita, veía con los ojos cristalinos cómo el Paty Bajón iba de $ 1,50 a $ 2.00, de $2,00 a $ 2,25, y así sucesivamente.
Hoy es el año 2007. Hoy, pasé frente al Paty Bajón. Y me encontré con esto:

El Paty Bajón, el "paty-peso", hoy es el "paty-dólar". Mientras el gobierno, con su recientemente manipulado INDEC, reclama que la inflación apenas pasa el 1 % mensual. el Paty cuesta el triple que en 2003.
Por ese precio, me compro algo en McDonalds, que aunque desafortunadamente venga sin los anticuerpos provistos por la uña del empleado, sus hamburguesas son (para qué negarlo) más ricas.
Así que a vos, dueño del Paty Bajón, y a vos, Sr. K., les digo: váyanse a la puta que los parió.
Actualización a Diciembre 2007: ahora está a $ 3,50.
Actualización a Junio 2008: $ 4.
Actualización a Octubre 2008: $ 5.
5 comments
Yo vivo en La Plata, y en el centro geografico de la ciudad hay una plaza llamada Moreno. Allí hay dos puestos de comida: El Morenito y El Pulpito.
Años atrás con 4 pesos comías como un rey un sanguche de milanesa y una gaseosa (todo un lujo realmente). Hoy en dia a duras penas cuesta el doble.
Saludos!
El cambio oficial peseta/Euro fue: 1 Euro=166,386 Pesetas
Haz las cuentas. Para los sueldos, no, ahí se respetó el cambio escrupulosamente.
Pero lo mas importante, es...
QUE ESTAMOS VIVO CARAJO!!
Buena vida para todos!!