No puedo negar que la situación tiene un dejo de comedia. Luego de un periodo en el que viajé más que un Carlos Menem enfiestado, visitando hermosos y exóticos lugares, comiendo sandía picante o cenando a las cuatro de la tarde, finalmente me tocó tener al mejor evento en el mundo del software libre (en mi opinión) a escasos 400 km de mi casa: DebConf 8 Mar del Plata.
Sin embargo, no voy a poder asistir a la primera Conferencia Debian en invierno (errr, la segunda, Porto Alegre queda en el Sur. Bueno, era otoño, pero la idea está). Si, lo sé, debo estar loco para evitar el encanto de los cortes de ruta oligarcas, la inflación mentirosa y el patoterismo político y rural. Pero creo tener una buena excusa: voy a participar de la edición 2008 del Mongol Rally.
Así es como, junto a mi equipo Sudacar, cuatro sudaquillas nos vamos a encaminar hacia la aventura en un viaje a bordo de un auto deplorable desde Madrid hasta Mongolia.
No me puedo quejar, realmente, aunque sí es una lástima fallarle a varios amigos debianitas que seguramente contaban con un sofá en mi casa.
De todos modos modos, me queda el consuelo de DebConf 9, en la cálida, amistosa y jamonera Extremadura, a la cual seguramente voy a ir.
¡Mucha suerte en Mar del Plata!


