1. El flagelo de Ramón

    Nuestro amigo ficticio se llama Ramón. Se podría decir que Ramón es un tipo normal. Trabaja, tiene novia, de vez en cuando va al cine y hasta se da el lujo de hacer deporte algún que otro fin de semana. Se dice que Ramón disfruta de la filatelía, y hasta que toca la guitarra cuando nadie lo escucha. Pero Ramón tiene un problema. Le encanta maximizar las ventanas.

    El otro día Ramón fue a visitar a su amigo Sandro, un informático de esos que deben saber mucho porque tienen pelo largo y barba. Ramón le pregunta a Sandro si “puede chequear Internet”. Sandro lo deja, le encanta que la gente común (como él la define) use su estudiado y usable escritorio.

    Lo de Ramón es sorprendente. No importa qué use Ramón, si Windoze, Gnome o KDE. Ramón, ventana que abre, ventana que maximiza.
    Primero es el navegador. Sin siquiera entrar a ningún sitio, Ramón descaradamente maximiza la ventana (sin importar que sea ordenador ajeno). Sandro piensa “bueno, estará acostumbrado a una resolución de 1024×768, y con estos diseñadores web…”. Pero no. La cosa sigue.

    Acto seguido quiere escuchar algún mp3 de la colección del dueño del ordenador. Abre el administrador de archivos. Lo maximiza. Se escuchan un chillido histérico y contenido del dueño del ordenata (un portátil para ser más exactos). No importa que la resolución sea 1400×1050. Ramón quiere más.

    Ramón cliquea dos veces sobre el archivo. Sandro piensa “está mal acostumbrado, pobre”. Sin embargo Sandro no puede evitar emitir un gruñido al ver cómo Ramón trata torpemente de copiar archivos entre ventanas maximizadas. Sandro dice “sutilmente” que “maximizar ventanas es de perdedor”.

    Pero la cosa no termina ahí. Ramón quiere “verificar el MSN”. Sandro no entiende qué significa, pero supone que estará relacionado con el Gaim. Le muestra el icono del Gaim y Ramón lo ejecuta.

    No importa nada en este momento. Ramón, como quien no quiere la cosa, maximiza también la ventana del Gaim. Sandro no aguanta más.

    No importa el Drag and Drop. No importa agrupar ventanas por tipo en la barra de tareas. No importa nada. De hecho, cada cosa (barra superior, gdekslet, etc.) que ose interponerse en el camino de Ramón y su maximización será visto por él como un agente externo y maligno que quiere interrumpir su experiencia de uso.

    El de Ramón es un flagelo común. Debemos evitar que se siga propagando. ¿Debemos?

    hace 7 años  /  0 notas