1. ¿Qué hacer sin gas?

    El martes pasado, Metrogas cortó el gas en mi edificio. Al parecer, el sótano del mismo es tan viejo que hasta lo encontraron a Sobremonte escondido, así que cortaron el suministro por prevención. Riesgos de vivir en un edificio antiguo.

    Los primeros días se llevaron bien. El departamento todavía mantenía el calor, y dejar de cocinar para comer afuera tampoco era algo muy-muy terrible. Los problemas comenzaron al segundo o tercer día, con el frío.

    El principal afectado por el frío es, sin dudas, el pene. Para protegerse de las bajas temperaturas, el pobre muchacho se achica, esconde aterrorizado, hasta casi desaparecer. No es que lo use mucho tampoco, pero aún así mi principal miedo es que se acostumbre y se quede así para siempre, por lo que procedí a intentar incentivarlo para que salga de su escondite.

    La primera medida fue buscar pornografía en Internet. No funcionó, pero principalmente porque ver gente desnuda me daba más frío, así que comencé a buscar en la National Geographic algún video de osos copulando. Preocupante es el hecho de que no me ayudó tampoco.

    Otro problema es la comida, cuando uno se cansa de comer fuera. Bah, en realidad era un problema, porque en ese sentido se puede zafar muy bien con el muy defenestrado pero siempre salvador horno de microondas. Todo se puede hacer en el microondas. Todo. Hamburguesas, pizzas, carnes y hasta huevos fritos (con un poco de habilidad, eso sí).

    Pero lo peor, sin ningún tipo de dudas, es bañarse. El significado de la palabra Macho en todo su esplendor, está graficado en el instante en que uno se encuentra ridículamente desnudo, tiritando frente a un minúsculo chorro de agua fría.

    En fin, que hay que pasar el invierno, como decía aquél…

    hace 7 años  /  0 notas