1. Las paradojas de la Lotería

    Qué linda que es la guita. Por más que nos pese, la guita es como el amor, la salud, la juventud, o algún ser querido. En fin, es como todas las cosas importantes de la vida: se extraña cuando no está más.

    Si los placeres básicos del ser humano se pueden resumir en comer, coger y cagar, es evidente que sin plata la existencia estaría basada en la masturbación, limpiarse el culo con la mano y después chuparse los dedos. En síntesis: el dinero es bueno, al menos desde un punto de vista utilitario e indirecto.

    Aunque no absolutamente todo cuesta plata, por suerte. De hecho, hace un tiempo ya un amigo me prestó un libro de Milan Kundera, La Lentitud, donde en un pasaje del mismo se refiere a la Lotería y cómo ésta suele venderse bajo la promesa de que hay doble o triple chance de ganar, sin informar sin embargo sobre las millones de probabilidades de perder. Algo totalmente ligado a nuestra absoluta incapacidad de poder comprender los números grandes.

    Aún así, no fue esto lo que me impresionó de ese breve comentario. Debo reconocer que en cuanto lo leí, lo primero que se me vino a la mente fue la frase:

    “La vida es una Lotería, nunca sabés qué te puede tocar”.

    Pues no señores: si la vida fuese una Lotería, sería una reverenda mierda, porque una definición mas correcta sería:

    “La vida es una Lotería, nunca te toca nada.”

    O peor aún:

    “La vida es una Lotería, nunca te toca nada, pero siempre hay alguno que la ganó en la televisión”.

    Cruda definición, gráfica cual película porno. Ahora bien: ¿qué tiene que ver esto con el dinero? Pues todo.

    Aclaré anteriormente que el dinero es bueno, siempre desde un punto de vista utilitario e indirecto. Lo raro es que, siendo a primera vista tan absolutamente necesario, haya que hacer esta afirmación. Y acá es donde entra en juego la Lotería, con su paradoja: se resalta la chance de ganar, siendo lo más probable perder, y cuando digo probable me refiero ya a términos estadísticos de certeza.

    Entonces, la connotación mala acerca del dinero viene a través de la experiencia, y esa experiencia está relacionada con el nombre que se le ha dado al way of life que tenemos hoy en día: el Capitalismo.

    Sí, sí, y sí, dije “Capitalismo”, y antes de que aquél que lea esto diga “uuhhh, otro zurdito anti-sistema”, ya que leyó hasta aquí, que al menos por el mero instinto de la curiosad vea cómo se aplica la paradoja de la Lotería al Capitalismo.

    No me refiero al Capitalismo definición de régimen económico, purista, referido a la generación de riqueza colectiva a través del intercambio de bienes y servicios, no señor. Me refiero a la acepción popular y callejera de Capitalismo, en la cual se define al Capitalismo como sistema social, y donde también se pone en énfasis que Capital es igual a Dinero. Bajo este punto de vista, que lamentablemente es como se aplica en la actualidad, el Capitalismo cumple perfectamente con la paradoja de la Lotería, en donde se destacan a aquellos que pudieron triunfar bajo el sistema, los Don Carlos, pero no se resalta la consecuencia lógica: la pobreza.

    Y acá está el quid de la cuestión. La pobreza, como se entiende hoy en día, es un patrimonio del Capitalismo moderno. Algunos me dirán “ey, en el Siglo XIX mi bisabuela gallega iba descalza”. Y sí. Pero tampoco se puede negar que, si no existiesen los zapatos, la bisabuela nunca hubiera estado descalza.

    Por lo tanto, siendo la pobreza por definición contraria a la riqueza, y perteneciendo esta última por aceptación popular ligada al Capitalismo, lo mas correcto sería llamar al sistema social actual Pobrecismo. Claro, nadie se imagina a Obama diciendo “tenemos una Democracia Pobrecista muy desarrollada”, y tampoco se pide eso. De hecho, no estoy pidiendo nada (?).

    Por suerte, en las Democracias Pobrecistas desarrolladas, se va tomando conciencia de esto y se toman medidas correctivas, ya que no hay huevos ni muchas alternativas para modificar el problema de raíz. Pero, ¿qué sucede cuando esta paradoja se extiende mas allá del Dinero?

    El Teorema de los Infinitos Monos dice que un mono, tipeando al azar por un tiempo infinito, eventualmente terminará escribiendo cualquier libro. Popularmente, en realidad se dice que “mil monos con mil máquinas de escribir terminarán escribiendo eventualmente un libro ya existente”. Desde un punto de vista probabilístico, es factible, y de hecho ni sorprende.

    Lo que sí sorprende es que no hagan falta mil, sino tan sólo dos monos reunidos por cinco minutos y que sepan lo que es una canción para formar un Lobby como la SGAE, o dos monos que sepan diferenciar un libro de un pisapapeles para que formen otro Lobby como la Cámara Argentina del Libro.

    Y es en este tipo de asociaciones donde los tentáculos del Capitalismo mal entendido hacen mella sobre la sociedad. Digamos, hay algo mas paradójico que una entidad como la Cámara Argentina del Libro que dice esto en su Estatuto:

    “Luchar contra el analfabetismo, la falta de utilización de libros y de otros materiales educativos.”

    Pero que sin embargo luego se dedica a cerrar sitios web creados por profesores para difundir obras de Nietzsche, Heidegger y Derrida entre sus alumnos, sin ningún ánimo de lucro. ¿Así se fomenta la lectura?

    No, si evidentemente en esta Lotería hay doble chance de ganar. Lo que no dicen es para quién.

    hace 4 años  /  0 notas