1. Economía 3.0 - Ups, lo hicieron otra vez

    Antes, mucho antes de agarrar un teclado con el fin de intentar conseguir chicas, se me dió por estudiar la Licenciatura en Economía en la Universidad de Buenos Aires.

    Al margen de por qué abandoné la idea de ser Economista (que no viene al caso) cada tanto me llueven en la cabeza algunas de las enseñanzas que el profesorado impartía por esas épocas. Para ponernos un poco en contexto, yo asistí a dicha facultad a fines de los 90, con el Menemato llegando a su fin, y cuando la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA era algo así como un bastión de la escuela de los Chicago Boys.

    Aún así, y por suerte, muchos profesores insistían en que la Economía en sí no era el mercado financiero, sino la producción de bienes y servicios. Hasta ahí genial.

    Por otro lado, había un fuerte hincapié en que el problema en países como el nuestro, con una fuerte economía primaria, era que debían industrializarse fuertemente para poder crecer. Y esto también era genial, y cierto, hasta hace escasos 15 años.

    ¿Qué pasó en el camino?

    Bueno, para darnos una idea, hoy en día comprar una empanada en la calle cuesta entre 3 y 5 pesos. Una hamburguesa, entre 8 y 16. Lo más seguro es que aquel que vende la empanada a 3 pesos tenga un costo para producir la misma de 2 pesos.

    También hoy en día, comprar un CPU Cortex-A8, como el que equipa la mayoría de los smartphones modernos, cuesta entre 2 y 3 pesos la unidad, al mayoreo. Y si hablamos del CPU de un teléfono “no inteligente” directamente no lo podríamos comprar por unidad a menos que consigamos las ya extintas monedas de 1 centavo.

    De nuevo: ¿qué pasó en el camino?

    La primera respuesta que me viene a la cabeza es que se “comoditizó” casi todo el sector industrial. Si hoy uno va a comprar un automóvil Ford al contado, cash, peso sobre peso, Ford no gana un centavo. El negocio para ellos es venderlo en cuotas, mediante Ford Credit. Así, Ford no fabrica más coches: es una financiera.

    Y en cierto modo todo esto tiene sentido. El sector secundario se nutre básicamente de materias primas, capital, y conocimiento. El capital aunque no parezca abunda y, cual epiléptico, si se queda quieto se muere. El conocimiento, caro de obtener, reduce su valor a la mitad cada vez que se duplica y en cambio, la materia prima (e incluyo aquí a la mano de obra), cuesta siempre lo mismo, o hasta aumenta su valor a medida que aumenta la demanda del sector industrial.

    La vieja historieta de “vendemos lana a Inglaterra y les compramos pulóveres”, tan usada en mi adolescencia para graficar nuestro destino como país esclavo, se está cayendo a pedazos. Hoy en día el pulóver lo fabrica en China un operario con un sueldo pre-peronista, y nos sale mas barato comprárselo a él que hacerlo nosotros con nuestra propia lana.

    La falsa primavera

    En este contexto, Latinoamérica está de fiesta: tiene materias primas, tiene mano de obra. El Primer Mundo sigue fabricando lo que vino fabricando siempre: deuda. Y ahora están viendo cómo hacer para cobrarla. Mientras tanto el polo industrial del planeta sigue fabricando cosas, avanzando también, por supuesto. Todo está bien, el mundo es un lugar mas justo. ¿Pero hasta cuándo?

    Commodities 2.0

    Enfoncando esto al plano meramente informático (que es el ambiente que manejo), se observa a la clara que cada día más la tasa de commoditización crece:

    - hardware: lo primero en convertirse en commodity, con los chips baratos, memoria barata, etc. Si hoy en día se invierte en R&D en hardware no es por las ganancias que pueda dar con las ventas, sino por las ventajas competitivas que pueda llegar a dar en la capa comercial: por ejemplo Apple invierte en memoria flash para tener mejores teléfonos, que vende con un markup impresionante. No para vender memoria en sí.

    - software: ¿sabés quién hizo que hoy puedas tener un smartphone a 400 pesos en cuotas? Sí, nosotros, la izquierda (?). Si bien el software sigue siendo el mayor generador de valor agregado de la actualidad, la realidad es que todos los fabricantes utilizan una misma base común apoyada en el Software Libre. El software elemental y de base ya es libre, de todos, y gratis.

    - servicios de nube: ah, ésta no la tenías, chiquilín. Software de nube (y esta es una clasificación puramente inventada) es ese software que usás a diario y sin el cual no podés vivir: Facebook, Twitter, Gmail, Flipzu (?), etc. Hoy en día estas empresas tratan de hacer un negocio y crear el mango a partir de los dos commodities previamente citados, pero sin querer ni darse cuenta, se están metiendo en una trampa que va a ser difícil de salir. Salvo, claro, que seas ya un monstruo enorme como Facebook.

    Economía 3.0, los nuevos commodities

    Soja, maíz, trigo, carne, leche. Todas cosas indispensables. Ninguna de esas cosas son necesarias (al menos directamente) para que funcione un sitio de Internet. Por lo tanto, digamos que en la era digital los recursos primarios son:

    - Ancho de Banda.

    - Almacenamiento.

    - Capacidad de procesamiento (CPU).

    Y no hay nada de esto, NADA, que puedas conseguir en el negocio de computación de tu barrio. Ok, tal vez podés comprar un poco, a precio muy caro, y tratar de construir un sitio web que reciba, cuánto, ¿10.000 visitas al mes? ¿50.000?

    Hoy en día, si querés tener algo realmente en serio, tenés que comprarle estos tres recursos a los proveedores por excelencia: Amazon y Google. Que como son copados, te cobran lo que consumís, por lo cual podés empezar con poca guita y, si te va bien, ir pagando cada vez más.

    Entonces, mas allá del sitio web que tengas, en realidad sos un reseller de productos de Amazon o Google. Si atender un usuario te cuesta 1 centavo, tenés que tratar de al menos ganar lo mismo con su visita. Si te va bien mejor para Amazon, y si te va mal bueno, Amazon tampoco perdió nada.

    Los nuevos commodities y el malo de Fibertel

    Y acá entra la otra pata de la ecuación, que afecta también al ciudadano de a pie: cuando vos contratás un proveedor de Internet (ISP), como ser Speedy, Fibertel u otro, y te cobran 150 pesos al menos, ese precio viene de un cálculo que estima el uso que le vas a dar. Básicamente: cuánto contenido de Argentina vas a consumir, y cuánto del exterior. Esto es importante porque a su vez el ISP tiene que comprar el tráfico internacional que Argentina consume. No es raro por esto que tal vez entrar a un sitio local sea rápido, pero ir a uno del extranjero sea una carreta.

    Un ejemplo práctico: en Flipzu transmite, todas las mañanas, Radio Metro 95.1 su programa Perros de la Calle. Este contenido, generado en el barrio de Colegiales, viaja hasta la costa Este de los EEUU y desde allí se transmite, multiplicado, a los oyentes de radio Metro, la mayoría también en Argentina. Ridículo, ¿no?

    Con esto, no sólo el tráfico realiza un viaje sub-óptimo desde el punto de vista técnico, sino que también el ISP gasta más “tráfico internacional”, y colabora al aumento de tu factura en el servicio de Internet.

    "¿Por qué no tienen los servidores en Argentina, caretas?" es la pregunta obvia. Y la respuesta es mas simple: en Argentina no hay un proveedor de servicios de computación en nube lo suficientemente grande y barato como para soportar un sitio de proyección global. No sólo es cuestión de apilar máquinas en un estante, es un servicio con una ingeniería enorme atrás que se adapta elásticamente a la demanda, y esa tecnología sólo es posible hoy en día con un proveedor como Amazon, Google, y en menor medida un puñado de proveedores. En todo el planeta. ¡Y no hay más!

    Conectar Igualdad y la Nube Latinoamericana

    Y en este párrafo final hablo sobre mi sueño. Sé que un país en Argentina es muy pequeño tal vez para que haya una empresa que pueda competir contra Amazon en servicios de computación en nube.

    También confío plenamente en programas como Conectar Igualdad. Vale recordar mis dos años trabajando en el Proyecto gnuLinEx para la Junta de Extremadura en España. Realmente creo que es un buen camino.

    Pero ahora mismo me estoy dando cuenta que la nueva soja, el nuevo trigo, se está fabricando lejos de aquí. Y lo está haciendo Amazon, lo está haciendo Google.

    Y me parece que vale la pena discutir, discutir al menos, la viabilidad de un proyecto de Servicios de Computación en Nube que sirva a los países de la región. Un servicio escalable y competitivamente económico no sólo serviría a empresas locales, sino también a todas aquellas empresas que hoy en día tienen que poner su contenido en EEUU para ser consumido en este continente. Empresas de Rusia, de Africa, de Asia, de Oceanía. 

    Por mi parte sé que si pudiera montar Flipzu en un proveedor de servicios en nube local lo haría. Y lo mismo muchas empresas de la región que conozco. 

    Creo, estoy convencido, que si esto se puede llegar a hacer, Sudamérica no sólo sería el granero del mundo, sino que hasta podría ser el Data Center del mundo.

    La industria informática de la región necesita recursos en nube locales. Tenemos manos de obra, tenemos educación. Nos falta la Nube Latinoamericana.

    Un saludo.

    hace 2 años  /  0 notas